miércoles, 8 de septiembre de 2010

Ya lo sabes



¡No jures amor en vano!, le grita.


Una lágrima se desliza por su rostro y se convierte en polvo.


Todo a su alrededor se deshace.


Lento, fugaz, todo se deshace.


¡Un derrumbe!, le grita.


Tiene necesidad.


Tiene deseo.


Tiene amor.


Tiene odio.
Tiene….


Algo. …


Inmenso….

lunes, 30 de agosto de 2010

Eran dos, uno, uno más uno.



Le susurró al oído: “No intentes entenderme”.


Sus miradas fueron eternas.


Sus labios rozaron su rostro.


Se sonrojó, sonrío, lloro.


Presentía que vendría el final.


Ese final que nunca supo ver.


Esa verdad que siempre estuvo presente, pero que jamás se hicieron cargo.


“Hasta siempre”, lo miró y se fue.


¿A dónde?


A los brazos de alguien que finalmente la valore.


El sentado frente al mar decidió olvidarla.


Ella nunca lo entendió.


El nunca pretendió entenderla.


Un alma dividida en dos.


Fueron uno, fueron…


Flotaban dentro de esa energía que los envolvía.


Flotaban hasta que uno de ellos decidió aterrizar.
Dejar de chocar entre miedos y vivencias inconclusas.


Decidió bajar para ya no estar envuelta en un “no se, eterno”.


Aterrizaron -abrieron los ojos- se miraron.


¡Llegó a su fin! ¡Llegó a su fin!


Las huellas quedaron marcadas en la arena hasta que el mar las disolvió, como su amor fugaz que se disolvió o capaz nunca existió…




María José Castro

domingo, 29 de agosto de 2010

Sigo escribiendo para vos, si, para vos.

Lo mira desde lejos y le despiertan ganas de hacerlo suyo.

Lo mira desde lejos y sabe que no le quita el sueño.

Lo mira desde lejos y le contagia una risa sutil.

Ella lo tiene tan cerca y no puede besarlo con todas sus ganas.

Ella lo tiene tan cerca y no puede darle esos abrazos interminables.

Ella lo tiene tan cerca y no puede sentirlo.

¿Cuánto tiempo más podrá soportar esto?

Ganas de hacerlo el hombre más feliz.

Ganas de que se deje querer.

Ganas de que no le importe el que dirán.

Ganas de que se deje vivir.

Ganas de que ella viva en su inconciente.

Ganas de que al fin un día de estos él la necesite.

Ganas de extrañarlo.

Ganas de que la extrañen.

Tiempo es el que pasa sin que se abracen.

Tiempo es el que se esfuma sin que las miradas sean interminables.

Tiempo es el que se pierde sin que ellos finalmente estén juntos.

Tiempo es el que se pierde sin que ellos se dejen amar.

Tiempo es el que se pierde sin que esos besos se adueñen de sus cuerpos.

Tiempo es el que se pierde sin que ellos sean uno.

María José Castro.

lunes, 23 de agosto de 2010

Si, es para vos.


Busco poemas que digan por mi.


Busco canciones que lleven este sentimiento hacia vos.


Te busco y no te encuentro.


Me lanzo a sentir y vivir pero no te encuentro.


¿Por qué no te encuentro?


Pregunta.



Sigo creyendo en la palabra.


Sigo creyendo en la mirada.


Sigo creyendo en dos labios que se besan.


Sigo creyendo en los silencios.


Sigo creyendo en lo implícito.


Sigo creyendo en el amor dentro de este mundo tan individualista.


Sigo creyendo en el amor.


Repito y te grito: ¡Sigo creyendo en el amor!



No puedo obligarte a que lo creas.


Tampoco a que lo sientas.


Que triste.


Que triste es sentir que todo es fugaz.


Que triste es sentir que mañana ya no estas.


Que triste es sentir que no existe un quizá.



¿Algún día sentirás lo mismo que yo?
O será que esperarte es en vano………


¿Te espero?


No lo sé.

María José Castro.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Eran, son y serán recuerdos.

Mi fiel compañera de escritura la luna.
El silencio de una noche despejada dentro de la ciudad sin luces.
Los recuerdos se acercan y me invaden sin pedir permiso y simplemente los dejo entrar a mí ser para que no me paralicen, sino para que me ayuden a tratar de cerrar esas cuentas pendientes que jamás o que capaz algún día saldaré dentro de mí.
Recuerdos que me regalan risas interminables, momentos únicos y hasta llantos desgarradores. Recuerdos del ayer que siempre estarán en mí.
Recuerdos de un quizá, un tal vez.
Recuerdos que tristemente son recuerdos, nada más que recuerdos.
Que tristeza…

María José Castro.

viernes, 7 de mayo de 2010

La muerte de un ángel...

Suena la música. Un par de golpes y cae. No sabe que va a ser de él. Cae. Y sigue cayendo. Tiene miedo. Tiene pánico. Se da cuenta. De su caída y de mucho más. Comienza su terror. Vertiginoso terror. La caída es espiral. Hasta que comienza a recordar y se vuelve danza. Recuerda. Pero no encuentra nada. Se pregunta cosas. No sabe qué. Se da cuenta que fue inservible. Otra vez pánico. Lo triste de su recuerdo. Cae más rápido. Hasta que es sin sentido. Su terror ya no es igual. Es desesperanzador no encontrar suelo. Y se da cuenta que ni para caer sirve.

Eugenio Perregrini.

Él

Él cerró las puertas de su alma y corrió detrás de aquella muchacha.
Él siguió sus latidos como esos pasos hacia el oscuro infinito.
Él tomó decisiones apresuradas, sin sentido.
Él dijo hola, hasta luego y chau, en menos de segundos.
Él sin medir consecuencias, lo hizo, y lastimó.
Él sin medir consecuencias sigue su camino, sin pensar en ella.
Él sigue, camina, sigue, su cabeza es un cóctel de ideas que no llegan a nada.
Él sabe y siente, que no se animó.
Él siente desde lo más profundo que no se animó, que hubo una seguidillas de segundos que lo frenaron y lo obligaron a cerrar su alma...........a cerrar su alma.......a inhibir sus verdaderos sentimientos...
Él corrió y corre, detrás de aquella muchacha.
ella, sin saber su destino, vive el hoy, siente el hoy, pero ya sin él, simplemente con auquellos escasos recuerdos que la atan a él.


María José Castro

miércoles, 5 de mayo de 2010

Divina....

Trataste de entenderme
mirándome a los ojos.
Intentaste abrirme la mente
balbuceando lagrimas.

Mis manos intentaban sudar
y mis labios hacerte caminar.
Tu estómago grita,
tus rodillas tiemblan
es el viento, es la niebla.

Ahora mi sed no se calma
y mi estupidez aumenta.
Salvaste lo poco que queda,
lo poco que soñaste que sea.

Sabías que en el fondo
querías crecer.
Te negaste al olvido
pero también a recordar.

No importa que lastimes
no importa que la ayudes.
Siempre va a ir
caminando entre las olas...

Se va por las sombras
con su espalda sola.
No importa quien la mire,
se irá con su deshonra.

Eugenio Perregrini.

sábado, 24 de abril de 2010

Herencia


-Siempre me sucede lo mismo, no sé que tiene esa profesora conmigo, te juro que no lo entiendo. Mis acotaciones en clase no las escucha, no les da relevancia-
-Juancito, te pusiste a pensar ¿Por qué te pasa eso?-
-No, pero igualmente lo que más impotencia me da es que es una de mis materias preferidas-
-Ya lo sé que es una de tus materias preferidas pero capaz tu profesora no te oye bien-
-Si, tenes razón puede ser que no me escuche porque hablo bajo.
-Hablas muy bajo, sos muy tímido e introvertido, tenes que soltarte-
-Definitivamente, tengo que hacerte caso, hablar más alto y con firmeza. Me va a costar pero lo voy a intentar-
Era una familia peculiar, un matrimonio bien constituido, con un hijo llamado Juan de 22 años que estudiaba letras en la UBA. Vivían en una casa añeja ya que la heredaron de los abuelos de Susana la mamá de Juan, techos altos, paredes frías y silencios que abruman por momentos. Todos los mediodías Juan llegaba de la universidad y su madre lo esperaba con el almuerzo preparado, él se sentaba en la mesa del comedor sin emitir muchas palabras, directamente se limitaba a decirle “hola” y “gracias” a su mamá, mientras que ella no toleraba que su hijo sea tan introvertido, que no le cuente nada de lo que ella quería saber.
Susana pasaba las tardes en el patio interno de la casa, con su vecina tratando de arreglar el país, debatían sobre política, economía y hasta los chismes de siempre que recaían en los del barrio. Juan escuchaba esas conversaciones pero jamás de entrometió porque ya conocía el final que podían ser dos: discusión y enojo o simplemente la nada misma.
-Acá es en el único lugar que me siento cómodo, la casa esta vacía y en silencio o sino con esos gritos de mamá o lo que es peor papá mirando partidos de fútbol por la televisión-
-Juancito, es tu familia, sabes como son los tenes que aceptar-
-Si, ya se es mi familia la tengo que aceptar, pero ellos no me entienden a mi, no me conocen como vos.
Juan estudiaba todas las tardes en una oficina que quedaba al fondo de la casa. Ningún otro integrante de la familia quería volver a entrar a ese cuarto, él nunca se lo pregunto porque se sentía bien estudiando ahí. Esa oficina, repleta de libros, cuadernos, escritos y un ventanal perfecto que daba al jardín, fue de su abuelo que había fallecido hacía diez años.
Juan se limitaba a entrar a la oficina, sentarse en el sillón frente al ventanal y estudiar tardes enteras, pero nunca tocó ningún libro, ni quiso leer esos escritos que quedaron por encima del escritorio.
Pasaron varios meses, era mediodía, Juan almorzaba junto a su madre que preguntaba y re preguntaba todo el tiempo cosas sin sentido a lo que él respondía con un lenguaje monosilábico y sin mucho interés. Pero ese día era importante para la familia, se cumplía el aniversario del fallecimiento de su abuelo, su madre le reiteró muchas veces a Juan el pedido de que la acompañe al cementerio, pero el prefirió optar por el silencio y dirigirse hacia la oficina a leer.
-Te juro que estoy cansado que me digan todo el tiempo que tengo que hacer y que no. Es simple no tengo ganas de ir al cementerio-
-Juancito, tu mamá necesita que la acompañes trata de entenderla-
-Ya lo se, pero realmente no puedo, tengo que estudiar aparte no me gustan los cementerios-
-Bueno si ese es tu deseo nadie puede obligarte-
-Gracias por entenderme, gracias-
Esa tarde a Juan lo invadió una duda, lo atrapó sin que él se diera cuenta y empezó por observar mejor la oficina durante los días que transcurrían. Poco a poco, se fue dando cuenta que los libros nunca estaban en el mismo lugar, y que los escritos de arriba del escritorio se desordenaban. Él recordaba que su abuelo vivía prácticamente dentro de esa oficina pero nunca se decidió a preguntar “¿Qué hacia su abuelo allí dentro?, ¿A qué se dedicaba, a estudiar?”. Casi sin pensarlo fue en busca de esa respuesta pero sus padres lo ignoraron completamente. Hasta que llegó el día en el que se animó a sentarse en el escritorio y comenzar a leer el primer escrito que se le cruzó por la mirada.
-Bueno tanto que me insististe voy a empezar a leer esto que esta acá, pero no te prometo que lo entienda, ni que lo critique, simplemente le voy a pegar un vistazo-
-Hazlo, te va a interesar, yo se porque te lo recomiendo-
-No, no sabes si me va a interesar lo hago porque primero me lo pediste y segundo porque en mi casa nadie quiere responder nada.
A partir de aquella tarde Juan transcurría horas y horas leyendo los libros y los escritos que vivían en esa oficina hacia varios años. Sus padres estaban preocupados porque no querían que siga el camino de su abuelo, preferían entrar y quemar todo, para que su hijo siga con su estudio y su propia vida. Sin embargo, no sabían como entablar conversación con Juan:
-Susana, ya sabes como es Juan, muy introvertido y no quiere que nos metamos en su vida. Yo también estoy preocupado en que no quede loco como tu papá, realmente me preocupa-
-Yo tendría que haber quemado todos esos libros y esa oficina, así no nos arriesgábamos a esto- afirmó a los gritos.
Juan fascinado con lo que iba leyendo y descubriendo de su abuelo, cambió los muebles de lugar, le dio vida a aquella oficina que se encontraba en el olvido para toda la familia. Pasaba noches sin dormir, días enteros dedicados a esa lectura, en cada texto encontraba cosas nuevas, inesperadas, las anotaba en su cuaderno personal porque tenía la certeza de que sería de gran ayuda para su futuro.
-Nunca pensé que esto me iba a gustar tanto, al final tenías razón-
-Es que Juancito te conozco mucho, yo sabía que te iba a atrapar-
Susana y su marido, finalmente, no pudieron hacer nada en contra de la vocación de su hijo, inentendible para ellos, pero más que apasionante para Juan. Ese secreto que siempre estuvo entre ellos, su hijo lo heredó sin quererlo ni desearlo.
-Abuelo te tengo que agradecer porque siempre me guiaste y por sobre todas las cosas siempre me aceptaste como soy. Gracias por darme esto tan hermoso que es mi vocación. Estudiar las vidas pasadas de personas importantes como William Shakespeare, Edgar Alan Poe y tantos otros.


María José Castro

martes, 6 de abril de 2010

…………………………sin titular………………….



Le deja sus besos y por dentro un vacio la invade. Segundos pasan para que dentro de ella la duda sea el único sentimiento que tenga. Camina, piensa y duda. Escucha, piensa y duda. Piensa en por qué tiene ese vacio, en por qué cada “hasta luego” es una duda interminable. Por qué cada segundo es esa inseguridad segura que la atrapa día y noche sin saber para dónde correrse, sin saber qué es lo que esta esperando. Por pequeños instantes hasta se pregunta, ¿Qué esta esperando? y si espera algo ¿qué es? Siempre el tiempo y la paciencia son respuestas que escucha repetidas veces a esas preguntas remotas que se suele hacer dentro de esas dudas en las que vive. Pero ella, ¿Por qué piensa y duda tanto?


Va y viene, todas las noches, todos los días, siempre van y vienen sin pedir permiso, aquellas dudas…


Van y vienen, como esos besos que dejan vacios inmensos cuando pasan dos o tres minutos…


Van y vienen, como esas palabras que le gustaría escuchar de su boca…


Van y vienen, como esas acciones, esas cosas simples que espera pero no llegan…


Y así sigue, con sentimientos de dudas, de amor, de pasión, que van y vienen pero… ¿Con quién?


María José Castro

martes, 23 de marzo de 2010

Estas, estoy, estamos…


Las rutinas me agobian y los relojes me asustan.


Cada amanecer es un resplandor de mi pecho hacia vos pequeño ser, que me obnubilas con tu simple y sincera mirada.


Cada noche es un oscurecer que se va con vos hasta donde quieras que estés, hacia vos pequeño ser.


Por momentos, pienso, reflexiono, para qué pensar en dónde y en cuándo, si estas, estoy, estamos.
Esas agujas que marcan minutos, segundos, horas, realmente innecesarias, si estas, estoy, estamos.


Rutinas son las que me agobian y los relojes son los que me asustan, ya que no los necesito en aquellos momentos en los que mi cuerpo se acerca al tuyo. Irreal, pero ¿Por qué no pensar en irracionalidades?, acaso lo que uno siente por momentos no pasa por periodos irracionales…pequeña reflexión, pequeño texto, que quedará, en ese tiempo en el que estas, estoy, estamos.




María José Castro.

martes, 16 de marzo de 2010

Ella sin pensarlo



Ella sin pensarlo, por momentos siente que esta remando sola contra una gran montaña de dudas, de preocupaciones y de racionalidad.


Ella sin pensarlo, lo siente, pero solo por momentos, que son muchos esos momentos, repite muchos.


Ella sin pensarlo, siente correrse de ese escenario donde se ve como una extra de la obra teatral.


Ella sin pensarlo, se deja llevar por impulsos que nacen del fondo de su ser y a cada impulso un retroceso en aquella obra.


Ella sin pensarlo, sigue en el escenario esperando que el director de la obra le indique un camino que no sea aquel lleno de dudas, preocupaciones y racionalidad.


Ella sin pensarlo, espera que aquel director finalmente le indique ese camino de dejar fluir aquellos sentimientos que se esconden detrás del telón o detrás del guión mal especificado.


Ella sin pensarlo, sigue allí, sentada y observando, sentada y sintiendo, sentada y simplemente dejando que el tiempo dicte su turno.


María José Castro.

lunes, 8 de marzo de 2010

............hablar con silencios..............

Silencios que me llevan a encontrarte dentro de mi imaginario.
Silencios son los que aturden sin explicación cuando mis ojos se cierran, sab
iendo, que estás ahí.
Silencios son los que disfruto cuando esas miradas inquietantes se cruzan involuntariamente para desplegar algo de lo que por dentro florece sin parar.
Aquel silencio que hace que mi boca se seque tratando de buscar las palabras. Esas palabras que con mí mirada intento formar en las estrellas, que describan lo que siento cada instante que me encuentro junto a el latido de tu corazón.
Esas palabras que por momentos son innecesarias, ya que tu mirada dice mucho, hace sentir mucho.
En esos silencios tu sonrisa con la mía hacen esa dupla perfecta, ni siquiera hace falta susurrar ni una palabra. Solo dejar que esas sonrisas se transformen en carcajadas acompañadas de besos inolvidables.
Esos silencios, esas palabras, ese instante, ese vos, ese yo, ese tal vez. Es y será único.


Maria José Castro.

el cantor...............


andaba con un cigarrillo en la mano y con mil preguntas en la cabeza
andaba y cantaba.
¿qué cantaba? pregutaba la gente...
¿por qué cantaba? preguntaba el mar...
que lejos que llegó ese cantor que se perdió entre las luces.
nadie pregunta por él ya.......
ya nadie quiere saber del pobre.....
pero el recuerdo de una canción quedo en el corazon de ese café
que todas las mañanas esas personas disfrutan de su aroma.
andaba aquel cantor con su guitarra al hombro y sus muelas bien apretadas
no sabía que era tan olvidable hasta que decidió consumirse
no sabía que las mujeres no llorarían por él
canciones tristes y de enfermedad recitaba
de alegría y de bondad
llenaba de humo su alma...
extrañaría a sus caballos, compañeros y rancho.
consigo, su guitarra y en su mano, un puñado de olvido
fue aquel que desapareció en las estrellas,
fue aquel que se volvió inmortal...
cuando baja tarareando melodías extrañas
se nota en el pueblo
el valiente impulso de despertar de un alma herida.
que busca los susurros de las noche......
que busca las carcajadas de los bailes.....
¿a donde fue? preguntaba las viejas
¿por qué se fue? preguntaba su amada.....

Eugenio Perregrini

martes, 2 de marzo de 2010

Sumergida en indecisiones inconclusas....


Perdida en ese mar de incertidumbres donde cada brisa es una duda.
Donde cada gota salada es un no se intermitente junto a una seguridad insegura.
Donde las olas repletas de preguntas arriban a la orilla sin respuestas.
Donde a esa playa imaginaria la invaden sin querer sentimientos inconclusos esperando cruzarse con los míos.
Donde busco reflexiones absurdas contra mí misma.
Donde los sentimientos no se dejan fluir por alguna razón extraña e invisible que capaz en algún momento, en algún lugar, se dejará ver.
¿Y dónde me encuentro finalmente?,
perdida en ese mar de incertidumbres…



María José Castro.

jueves, 25 de febrero de 2010

ETERNO CARNAVAL DE DOS MUNDOS...

Lento camino al cerrado, oscuro ventanal. Luz que sutilmente apuñala por la espalda. Intento socavar sus reflejos en ese malestar que no soporto. La inconsciencia de las sombras que me invaden despiertan, sin que yo me mueva. La demencia de las letras se entrelazan en mi cabeza. El baile de los locos siempre es la cosa más maravillosa para recordar en situaciones de lamento.

A partir de sus ojos ella puede ver algo más que un simple momento de placer. Más que luces tontas. Encandilan sobre las casas. Pero ella, con su andar pausado, hacia que aquel baile de locos se viera con total desquicio intermitente. La música la envolvía hacia el centro de su propia locura. Había abierto el ventanal solo para verla. Era hermosa. Su baile se distinguía por lo frenético de su entorno. Y su calma. Su delicada manera de abrise paso entre los dementes. Abrí el ventanal solo para verla. Y una vez que lo insano se la devoró. Dejé caer la perciana, sabiendo que mañana habrá otro carnaval.


María José Castro y Eugenio Perregrini.

lunes, 22 de febrero de 2010

ya nada te entretiene más que la television

Un pozo sin ideas, una tormenta sin aliento. Parece ser que la vaca ya no quiere dar de comer. Bebes sin abrazos, flores sin amor. Parece ser que los autos ya no quieren llevar más nadie. La lluvia ya no moja, ensucia. Los cigarrillos ya no manchan tus pulmones, liberan tu cansada mente. Es cuando ya perdés esperanza alguna que la histeria te abraza. Es cuando ya no tenés más música que la que tenés en tu cabeza ¿Qué es de tu Cielo ahora que Tu tierra tiembla? Tus ideas tambalean al compás del malambo cercano a tu ventana. Te miran con desconcierto, tú los miras con amor. Es la claridad de tu voz lo que hace a sus diferencias, no a las tuyas. Las fotos se niegan a sacar tu rostro pero retratan tu cansada mirada. Comenzás a escribir tu destino pero ves pasar los créditos de aquella película que no querés recordar. La habitación nota tu soledad (Oh! soledad, tan devaluada) y se agranda para que te sientas aun más solo. Tus cuadros se voltean y conversan entre si, ocultándote su bella naturaleza. Algunas muertas pero naturalezas al fin. Sales afuera. Te abruma la cantidad de rejas y comienzas a correr. Las plazas llenas de personas disfrutando su porvenir. Te acercas a una e intentas conversar. Sus rostros apagados escupen palabras vacías. No desesperas, para vos es normal. Se avecina una tormenta y trae consigo una lluvia de ideas. Hace mucho tiempo te has negado a pensar. Y te hechas a correr de nuevo y ahora sabes a donde ir. A tu casa. No es segura pero es TU casa. Llegas con miedo de tu vida. Miedo de pensar. Ves tu incomodo sillón. Te sientas y prendes el televisor con la esperanza de encontrar a alguien más desafortunado que vos. Pero en realidad, como las personas en las plazas, estas disfrutando tu porvenir.

E.P

Silencio.

Un día de lluvia, de lluvia intermitente, donde la gente corre a resguardarse de esas gotas que mojan sin cesar. Ella sentada en un banco de la plaza de siempre, sentía que las gotas la mojaban pero seguía allí con la mirada de él en su cabeza rondando sin encontrarle mucha explicación.

Imágenes de aquellos momentos junto a él la acobardaban y la inmovilizaron hasta que levanto su cabeza y lejos, muy lejos, del otro lado de la plaza se asomaba él a paso lento bajo la lluvia que lentamente iba disminuyendo. En el cielo las nubes mágicamente fueron dispersándose y el sol se adueño que aquella tarde.

Él arribo a aquel banco y se sentó sutilmente junto a ella sin decir una palabra se miraron minutos, segundos o simplemente instantes que lo llevaron a quedarse horas en silencio y disfrutar de esa tarde.

Por mirarse, dentro de ellos grandes avalanchas de sentimientos de odio, amor, paz, guerra, se adueñaron de aquellos dos cuerpos inmovilizados por esa hermosa mirada interminable. Esa mirada que no transmitía nada y al mismo tiempo decía mucho, pero ambos siguieron inmersos en ese eterno silencio.

M.J.C.

lunes, 15 de febrero de 2010

Momento

Un hermoso panorama la invito a disfrutar y sus ojos lo confirmaron con una mirada simple, expectante. Ella y él. Allí sentados sobre una comodidad indiscutible comenzaron su charla de ese final esperado, de su boca salieron mentiras piadosas que lentamente destruían su corazón. El alma ya cansada de sufrir decidió ignorar parte de la melodía hiriente que salía de aquella boca que ayer era su fiel compañera de días y noches de desolación y diversión. Aquella boca que le regalaban unos besos inconfundibles, unas palabras milagrosas… El tiempo corría ella continuaba tratando de dilucidar esas palabras que jamás pensó escuchar. Por instantes por su cabeza correteaban oraciones que aturdían y confundían, no quería entender si lo que escuchaba era real, si lo que sucedía en ese instante la podía lastimar tanto.
Las palabras fueron alfileres sin escala al alma de aquella muchacha, dolían y seguirán doliendo afirmó en un susurro hacia ella misma…

El tiempo corría pero era indistinto para ese corazón destrozado.

Por un momento ella intentó ponerse una coraza de fuego para que nada más la perturbe, pero le ganaron esas palabras lastimosas que no pudo dejar de escuchar. Ella no creía en lo que escuchaba, ella dudaba pero sentada allí decidió por más herida que estuviera quedarse, y esperar a que ese momento esperado o no llegara.

Comenzó a marearse sin saber que responder, sin saber que decir para frenar esa avalancha de dudas, de heridas. Pero siguió soportando su dolor, lo siguió soportando porque ella sabía que dentro de toda esa oscuridad en donde estaba sumergida iban a llegar grandes rayos de luz para iluminar ese instante. Y luego de varios, minutos, finalmente esa luz tan esperada llegó y a sus oídos arribaron esas verdades despiadadas.

M.J.C.

sábado, 13 de febrero de 2010

GENTE HIPER-CONSCIENTE.

Teníamos que deshacernos de eso. No quiero ni nombrarlo. En mi ser permanecía una hermosa voz. Voz que sonaba sin cesar. Sabíamos que estábamos en lo correcto. Con solo mirarnos. Con solo mirarnos. Ninguno quería que nada arruinara ese momento. Momento glorioso. Pocas nubes ocultaban la cara de la Bella nocturna. Su reflejo iluminaba las nuestras tanto como las pequeñas olas. Nos miramos por última vez. Lo soltamos. El cuerpo se alejaba cada vez más en el agua. Tan pacifico se veía ahora el flaco Juan. Una pequeña voz resonaba en mi cabeza. Estábamos en lo correcto, decía: teníamos que deshacernos de eso.


E.P

lunes, 8 de febrero de 2010

RECUERDOS INFELICES DE ENOJADA TENTACION...

Me hace tan mal verte reír que me alegro cuando estas mal. Me alegro cuando en tu cara cae por fin esa salada gota que define tu corazón. Que define tu alma. Tan fácil seria para mí irme de acá, pero me quedo. Me quedo para poder verte esquivar libros, consumiendo revistas ajenas. Dentro de mi block de ideas anoto cada una de tus sonrisas y suspiros. Desalientos y remordimientos. Arranco esas páginas esperando ver que ese sentir se vaya con él. Morderme el labio para no hablarte. Atarme el alma con una sucia soga al borde de mi cama. Garabatos entonces escribo. Como ahora. Como va a ser desde ahora hasta que desaparezcas. En las paredes de mi baño dibujo-imagino mil rostros. Es buena señal que muchos sean los tuyos. Sonriendo. Comiendo. Gritando no se qué desesperadamente como solías hacerlo. Esos gritos que jamás voy a escuchar. Y quizás extrañe no poder contestarlos con mi peculiar e irritante calma. Génesis de mi ser se apoya en tu desaparecer. Ahora más que nunca. Sombras de algo que parecía ser hermoso ahora permanecen inmóviles llamando al olvido. Tratando de que se me pudra el corazón. Días que paso sin pensar en vos son los que quiero evitar. Para poder amontonar recuerdos de cuando éramos infelices. Fotos de gente enojada y agitada por el malestar del tiempo. Quemar las librerías de mi casa para poder descargar la música de lluvia. Asustado estaba aquel reflejo Mio sobre el gastado espejo, que esperaba una respuesta. Recuerdos infelices de enojada tentación. Con calma. Sabiendo que cada punto significan mil suspiros para vos.

E.P

Hoy...

Hoy su corazón se destroza lentamente por un alma que nunca conoció. Por esa alma que mueve su vida sin saberlo, que cada movimiento sigiloso que realiza se entromete lentamente a esa vida que quiere seguir, pero esa fuerza invisible, esa alma destructora y amable por momentos, la frena, la frena y la empuja.
Hoy se destruye sola, se aleja de su mundo por esa fuerza avasalladora inmanejable. Hoy todo la supera, hoy todo le juega una mala pasada. Y por dentro ella se pregunta: ¿Llegará el día que el sol salga sin golpearme?¿Llegará el día que toquen a mi puerta sonrisas sin razón y no simplemente puñaladas escalofriantes?
Preguntas, sentimientos, momentos, lugares, pensamientos, todos o algunos, con razón, otros simplemente pasajeros y sin demasiada explicación.

M.J.C.

domingo, 7 de febrero de 2010

Temporada de arrepentimientos en el Cielo...

Tratando de alcanzar las nubes abusando del Sol. Sol que no quema pero que no da ninguna respuesta. Es temporada de arrepentimientos en el Cielo y muchas gotas caen sobre la tierra seca. Mis labios se humedecen pero mis ojos no. Es imposible. Aun teniendo los fantasmas golpeando las puertas de mi cabeza. Mi boca está a punto de gritar “¡Basta!” pero el genio dentro de ella retiene toda saliva. Y el cigarrillo no ayuda. Mochila pesada la nuestra. Soltar un poco de ira por ahí es humano. Tanto como perdonar. Pero hasta perdonar suena estúpido frente a una pantalla. Colorear dibujos vacíos. Sin rostros. Alimentar bestias de tinta china. Pasando horas con sus detalles para que quede como si fuese irreal. Pero sigue saliendo tu figura. Quiero volar para olvidar y dejarme caer. Pero las aves hacen que mi despegue sea imposible. Son demasiados imposibles para una sola vida. Pero yo se que esa máquina de hacer pájaros terminará su canción. Espero tener todavía las ganas de volar. Dejo los papeles a un lado para dibujar Nubes sobre aire. Las abrazo. ¿Llegué a mi Cielo? No todavía. Pero déjenme pensar que así es. Escuchar el bandoneón hace que las nubes se deformen. Haciendo que las aves regresen. Haciendo que tu vuelvas a derrumbar mi castillo de cartas. Que he armado con tanto amor. Con tanto amor. Se me cae un lagrimón que inunda la pieza. Pieza llena de agua amarga. Pájaros revoloteando. Nubes inalcanzables. Cartas en el aire. Mis libros se mojan. Todo es un desastre. Tengo que limpiar un poco. Pero doy media vuelta. Quizás me arrepienta, contagiándome de lo que pasa en el Cielo. Porque, como ya dije, es temporada de arrepentimiento en el Cielo. Y las gotas siguen cayendo.

E.P

NO SE.............

Hay momentos en la vida en los que uno se siente en un mundo lleno de "no se". Te levantas y ya llega a tu cerebro (apróposito dormido) una duda con una avalancha llena de preguntas que no tenes ganas de responder. No queda otra, tenes hambre, pero no sabes que desayunar agarras lo primero que se te cruza por la cocina y seguis viaje hacia algún lado de la casa en donde no encuentres una duda. Pensas, la televisión o la computadora, hay dos opciones y son claras, porque leer no te dan muchas ganas o por lo menos un día como hoy.
Elegiste la computadora, lo primero que uno hace es ir conectarse al MSn y tenes varios contactos de los cuales 3 están en conectados porque el resto tiene la maldita costumbre de ponerse en ocupado cuando en realidad no lo están, hablas, con algunos de tus amigos que en menos de tres o cuatro horas te vas a juntar a charlar de la vida ya que estas de vacaciones. Ojo, el no se, sigue dentro de tu cabeza.
Almuerzo, ui, y ahora que almuerzo, milanesa eso si que es un almuerzo pero si no tiene papas fritas no sirve asi que a hacer papas fritas no más. Prendes la televisión y te encontras con la SEÑORA MIRTHA LEGRAND, ai dios me libre, crea odio y amor, todo eso en un instante y no se.. creo que se los dejó a ustedes los comentarios, saben por qué?, porque no se que seguir escribiendo.