lunes, 15 de febrero de 2010

Momento

Un hermoso panorama la invito a disfrutar y sus ojos lo confirmaron con una mirada simple, expectante. Ella y él. Allí sentados sobre una comodidad indiscutible comenzaron su charla de ese final esperado, de su boca salieron mentiras piadosas que lentamente destruían su corazón. El alma ya cansada de sufrir decidió ignorar parte de la melodía hiriente que salía de aquella boca que ayer era su fiel compañera de días y noches de desolación y diversión. Aquella boca que le regalaban unos besos inconfundibles, unas palabras milagrosas… El tiempo corría ella continuaba tratando de dilucidar esas palabras que jamás pensó escuchar. Por instantes por su cabeza correteaban oraciones que aturdían y confundían, no quería entender si lo que escuchaba era real, si lo que sucedía en ese instante la podía lastimar tanto.
Las palabras fueron alfileres sin escala al alma de aquella muchacha, dolían y seguirán doliendo afirmó en un susurro hacia ella misma…

El tiempo corría pero era indistinto para ese corazón destrozado.

Por un momento ella intentó ponerse una coraza de fuego para que nada más la perturbe, pero le ganaron esas palabras lastimosas que no pudo dejar de escuchar. Ella no creía en lo que escuchaba, ella dudaba pero sentada allí decidió por más herida que estuviera quedarse, y esperar a que ese momento esperado o no llegara.

Comenzó a marearse sin saber que responder, sin saber que decir para frenar esa avalancha de dudas, de heridas. Pero siguió soportando su dolor, lo siguió soportando porque ella sabía que dentro de toda esa oscuridad en donde estaba sumergida iban a llegar grandes rayos de luz para iluminar ese instante. Y luego de varios, minutos, finalmente esa luz tan esperada llegó y a sus oídos arribaron esas verdades despiadadas.

M.J.C.

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