Un pozo sin ideas, una tormenta sin aliento. Parece ser que la vaca ya no quiere dar de comer. Bebes sin abrazos, flores sin amor. Parece ser que los autos ya no quieren llevar más nadie. La lluvia ya no moja, ensucia. Los cigarrillos ya no manchan tus pulmones, liberan tu cansada mente. Es cuando ya perdés esperanza alguna que la histeria te abraza. Es cuando ya no tenés más música que la que tenés en tu cabeza ¿Qué es de tu Cielo ahora que Tu tierra tiembla? Tus ideas tambalean al compás del malambo cercano a tu ventana. Te miran con desconcierto, tú los miras con amor. Es la claridad de tu voz lo que hace a sus diferencias, no a las tuyas. Las fotos se niegan a sacar tu rostro pero retratan tu cansada mirada. Comenzás a escribir tu destino pero ves pasar los créditos de aquella película que no querés recordar. La habitación nota tu soledad (Oh! soledad, tan devaluada) y se agranda para que te sientas aun más solo. Tus cuadros se voltean y conversan entre si, ocultándote su bella naturaleza. Algunas muertas pero naturalezas al fin. Sales afuera. Te abruma la cantidad de rejas y comienzas a correr. Las plazas llenas de personas disfrutando su porvenir. Te acercas a una e intentas conversar. Sus rostros apagados escupen palabras vacías. No desesperas, para vos es normal. Se avecina una tormenta y trae consigo una lluvia de ideas. Hace mucho tiempo te has negado a pensar. Y te hechas a correr de nuevo y ahora sabes a donde ir. A tu casa. No es segura pero es TU casa. Llegas con miedo de tu vida. Miedo de pensar. Ves tu incomodo sillón. Te sientas y prendes el televisor con la esperanza de encontrar a alguien más desafortunado que vos. Pero en realidad, como las personas en las plazas, estas disfrutando tu porvenir.
E.P
No hay comentarios:
Publicar un comentario