Me hace tan mal verte reír que me alegro cuando estas mal. Me alegro cuando en tu cara cae por fin esa salada gota que define tu corazón. Que define tu alma. Tan fácil seria para mí irme de acá, pero me quedo. Me quedo para poder verte esquivar libros, consumiendo revistas ajenas. Dentro de mi block de ideas anoto cada una de tus sonrisas y suspiros. Desalientos y remordimientos. Arranco esas páginas esperando ver que ese sentir se vaya con él. Morderme el labio para no hablarte. Atarme el alma con una sucia soga al borde de mi cama. Garabatos entonces escribo. Como ahora. Como va a ser desde ahora hasta que desaparezcas. En las paredes de mi baño dibujo-imagino mil rostros. Es buena señal que muchos sean los tuyos. Sonriendo. Comiendo. Gritando no se qué desesperadamente como solías hacerlo. Esos gritos que jamás voy a escuchar. Y quizás extrañe no poder contestarlos con mi peculiar e irritante calma. Génesis de mi ser se apoya en tu desaparecer. Ahora más que nunca. Sombras de algo que parecía ser hermoso ahora permanecen inmóviles llamando al olvido. Tratando de que se me pudra el corazón. Días que paso sin pensar en vos son los que quiero evitar. Para poder amontonar recuerdos de cuando éramos infelices. Fotos de gente enojada y agitada por el malestar del tiempo. Quemar las librerías de mi casa para poder descargar la música de lluvia. Asustado estaba aquel reflejo Mio sobre el gastado espejo, que esperaba una respuesta. Recuerdos infelices de enojada tentación. Con calma. Sabiendo que cada punto significan mil suspiros para vos.
E.P
No hay comentarios:
Publicar un comentario