Él siguió sus latidos como esos pasos hacia el oscuro infinito.
Él tomó decisiones apresuradas, sin sentido.
Él dijo hola, hasta luego y chau, en menos de segundos.
Él sin medir consecuencias, lo hizo, y lastimó.
Él sin medir consecuencias sigue su camino, sin pensar en ella.
Él sigue, camina, sigue, su cabeza es un cóctel de ideas que no llegan a nada.
Él sabe y siente, que no se animó.
Él siente desde lo más profundo que no se animó, que hubo una seguidillas de segundos que lo frenaron y lo obligaron a cerrar su alma...........a cerrar su alma.......a inhibir sus verdaderos sentimientos...
Él corrió y corre, detrás de aquella muchacha.
ella, sin saber su destino, vive el hoy, siente el hoy, pero ya sin él, simplemente con auquellos escasos recuerdos que la atan a él.
María José Castro
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