Suena la música. Un par de golpes y cae. No sabe que va a ser de él. Cae. Y sigue cayendo. Tiene miedo. Tiene pánico. Se da cuenta. De su caída y de mucho más. Comienza su terror. Vertiginoso terror. La caída es espiral. Hasta que comienza a recordar y se vuelve danza. Recuerda. Pero no encuentra nada. Se pregunta cosas. No sabe qué. Se da cuenta que fue inservible. Otra vez pánico. Lo triste de su recuerdo. Cae más rápido. Hasta que es sin sentido. Su terror ya no es igual. Es desesperanzador no encontrar suelo. Y se da cuenta que ni para caer sirve.
Eugenio Perregrini.
viernes, 7 de mayo de 2010
Él
Él cerró las puertas de su alma y corrió detrás de aquella muchacha.
Él siguió sus latidos como esos pasos hacia el oscuro infinito.
Él tomó decisiones apresuradas, sin sentido.
Él dijo hola, hasta luego y chau, en menos de segundos.
Él sin medir consecuencias, lo hizo, y lastimó.
Él sin medir consecuencias sigue su camino, sin pensar en ella.
Él sigue, camina, sigue, su cabeza es un cóctel de ideas que no llegan a nada.
Él sabe y siente, que no se animó.
Él siente desde lo más profundo que no se animó, que hubo una seguidillas de segundos que lo frenaron y lo obligaron a cerrar su alma...........a cerrar su alma.......a inhibir sus verdaderos sentimientos...
Él corrió y corre, detrás de aquella muchacha.
ella, sin saber su destino, vive el hoy, siente el hoy, pero ya sin él, simplemente con auquellos escasos recuerdos que la atan a él.
Él siguió sus latidos como esos pasos hacia el oscuro infinito.
Él tomó decisiones apresuradas, sin sentido.
Él dijo hola, hasta luego y chau, en menos de segundos.
Él sin medir consecuencias, lo hizo, y lastimó.
Él sin medir consecuencias sigue su camino, sin pensar en ella.
Él sigue, camina, sigue, su cabeza es un cóctel de ideas que no llegan a nada.
Él sabe y siente, que no se animó.
Él siente desde lo más profundo que no se animó, que hubo una seguidillas de segundos que lo frenaron y lo obligaron a cerrar su alma...........a cerrar su alma.......a inhibir sus verdaderos sentimientos...
Él corrió y corre, detrás de aquella muchacha.
ella, sin saber su destino, vive el hoy, siente el hoy, pero ya sin él, simplemente con auquellos escasos recuerdos que la atan a él.
María José Castro
miércoles, 5 de mayo de 2010
Divina....
Trataste de entenderme
mirándome a los ojos.
Intentaste abrirme la mente
balbuceando lagrimas.
Mis manos intentaban sudar
y mis labios hacerte caminar.
Tu estómago grita,
tus rodillas tiemblan
es el viento, es la niebla.
Ahora mi sed no se calma
y mi estupidez aumenta.
Salvaste lo poco que queda,
lo poco que soñaste que sea.
Sabías que en el fondo
querías crecer.
Te negaste al olvido
pero también a recordar.
No importa que lastimes
no importa que la ayudes.
Siempre va a ir
caminando entre las olas...
Se va por las sombras
con su espalda sola.
No importa quien la mire,
se irá con su deshonra.
Eugenio Perregrini.
mirándome a los ojos.
Intentaste abrirme la mente
balbuceando lagrimas.
Mis manos intentaban sudar
y mis labios hacerte caminar.
Tu estómago grita,
tus rodillas tiemblan
es el viento, es la niebla.
Ahora mi sed no se calma
y mi estupidez aumenta.
Salvaste lo poco que queda,
lo poco que soñaste que sea.
Sabías que en el fondo
querías crecer.
Te negaste al olvido
pero también a recordar.
No importa que lastimes
no importa que la ayudes.
Siempre va a ir
caminando entre las olas...
Se va por las sombras
con su espalda sola.
No importa quien la mire,
se irá con su deshonra.
Eugenio Perregrini.
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